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miércoles, 13 de julio de 2011

y es que estoy en busca del agresor, no es un homicida, sino un asesino que si no llegó a matar fue por milagro de Dios y María su Madre que envío un "angel custodio"


 De camisa blanca y corbata

El sicópata que ando buscando y que estoy seguro voy a encontrarlo en mi camino es un individuo de camina blanca y corbata, generalmente de barba muy recortada aunque a veces se la deja crecer para confundir a sus víctimas. De buenos modales, saluda y trata de ser amable, aunque muy luego el interlocutor se da cuenta de la vaciedad de sus expresiones.
Es el mismo que quiso dar muerte a ML en plena medianoche, cuando se aseguró que no habría persona alguna que lo pudiese reconocer en medio del sitio desolado donde su víctima había parqueado el cocha. El sicópata previamente había hecho un reconocimiento del terreno del crimen y se había asegurado que no existiesen cámaras de filmación. Había ingresado inclusive en el garaje continuo donde solía parquear ML, so pretexto de haber sufrido “su coche” una avería. Preguntó a los responsables si habían cámaras y la respuesta fue que estaban en camino de ser instaladas. Las personas que fueron preguntadas han declarado ya para la Policía y ésta considera que ello es una de las varias señales que el criminal lanzó antes de la comisión de su crimen cuando se encontraba en la etapa preparatoria. Ya hablaremos de las otras señales inequívocas con que venía anunciando la comisión del delito y que es conducta típica de los sicópatas y que los estudiosos ven con mucha atención y cautela.
Cuando preparé mis apuntes para estas notas que terminarán en el descubrimiento del asesino y su puesta en la cárcel, algunos amigos me dijeron acerca del título “sociópata o psicópata son términos que denotan violencia, son propios de individuos violentos y brutales como en la película “El Silencio de los Corderos” se acuerdan (The silence of the lambs), por ello es bueno diferencias y marcar que los sociópatas cubren un aspecto más amplio. Se trata en nuestro caso de un individuo absorbido en sí mismo, sin conciencia ni sentimiento alguno hacia los demás y para el que las reglas sociales no tienen ningún significado. Les tengo dicho que dentro de la Iglesia Católica, ningún sacerdote es perfecto, a todos empezando por el párroco les encuentra defectos y les critica, y critica a la sociedad, a sus instituciones, no menos a las políticas, porque pretendió ser uno de ellos y fracasó en tres intentos, en tres distintas agrupaciones, aunque es de presumir que termine haciéndose militante en grupos como los sionistas o de la derecha extrema, en nuestro continente le llamarían “mata rojos” que le cae muy bien. Como anticipa nuestro amigo Paco “su narcicismo y su autosuficiencia le conducirán allí donde debe estar para seguridad de los demás”.  Se aprendió de memoria los casos policiales en que no se ha encontrado al autor…y se ha reído en forma sarcástica de “los tontos delincuentes” que hicieron mal las cosas y no planearon en una “coartada limpia”, que es como le llama a la capacidad de engañar a los investigadores que le preguntaron la primera vez aunque en forma muy superficial y diría yo “desganada” porque la verborrea del asesino y su evidente conocimiento de las formas de la delincuencia” lo han convertido por el momento en inmune” ante el castigo, que como en la historia de Dostoievski llegará más temprano que tarde.
Cada uno de nosotros ha estado alguna vez cerca de un sicópata que encaja dentro la descripción del delincuente depravado moralmente (Wendy Koenigsmann) son “los monstruos” de la sociedad actual. Depredadores irrefrenables e imposibles de tratar, en quienes la violencia está planeada, es decidida y carente de emociones. El mismo autor cree que el sujeto de estudio tendrá aquel asesino impulso hasta los 50 años en que comienza a decrecer pero no desaparece.
Ninguna acción le provoca emoción al malhechor es desprendido, audaz, su sistema nervioso lo pudimos contemplar en los casi cinco años de convivencia próxima, jamás una ansiedad, sus motivaciones si las tuvo aparecen invisibles a los ojos de su entorno, de su predecesor ni una sola palabra, si hasta parecía que lo borró totalmente de su memoria. Urr! Qué horror, no tener un solo recuerdo cariñoso, fraterno de su padre, más bien un odio hacia esa persona al punto de desconocer su existencia siendo así que él está vivo, no lejos de Suecia y pudo rehacer su vida, formar un nuevo hogar y vivir una existencia normal, aunque recordando la persecución de que fue objeto por “su familia” en ésta parte del mundo.
Cómo no pude darme cuenta del odio que traía a cuestas con esta conducta hacia su padre, quizá porque pensé que en algún momento la cosa cambiaria, cuando hubiese mayor grado de confianza, más adelante…y total que ese más adelante no llegó nunca! Odia tanto al progenitor que se borro el apellido para siempre jamás!
Para cerrar hoy el tema de una conducta que considera grandiosa, de pretenciosa actitud, de un apetito que no se sacia con nada y la inclinación al sadismo. No le teme a nada, lo que no quiere decir que sea valiente, al contrario, creo que es cobarde, aunque por lo que hizo, perdió hasta “el temor a Dios” que los delincuentes mayores no dejan de sentir, algún pensador dijo que un sicópata es “como un vehículo de alta velocidad y frenos defectuosos”, para añadir que desordenes orgánicos del cerebro y desequilibrio hormonal se acercan al estado de ánimo de nuestro sicópata.

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